
La otra cara de la música es mucho menos agradabable para la mayoría de los grupos que se dedican a esto. Y ya no hablemos de la suerte. Eso o te toca o lo llevas claro. Si además añadimos que el ser humano tiene la mala costumbre de comer tres veces al día, -algunos cuatro- la música pasa a ser un hobbie que ríete tú de los que viven en la comunidad del anillo.
Pues bien, las necesidades, especialmente las laborales y la edad, que también tiene lo suyo, obligaron a este grupo a replantearse su paso por el mundo de la música. Las crisis si se superan te hacen más fuerte. Yo, que fui gusano antes que mariposa os lo puedo asegurar. Y he aquí un ejemplo.
Cuatro amigos del trabajo componen LCG, Javier López –batería-, Alejandro del Cerro -bajista-, Javier Mejías –guitarra- e Isaac Medina –voz, guitarra, piano… multinstrumentista-. Comenzó como proyecto para dar rienda suelta a las inquietudes musicales pero han crecido muchísimo como banda y eso se nota en las canciones que podemos disfrutar en los trasmayos sociales (myspace, facebook y similares; pinchen que no se arrepentirán). Tras esta etapa el cuerpo de LCG pedía otras emociones, lo que dio lugar a nuevos componentes. Resultado: el proyecto inicial –el de corto plazo- está cambiando a pasos agigantados y pensando en un futuro. Todo llega.
Son noveles, están nutriéndose de muchos amigos músicos, y aprendiendo durante el proceso. Algo me dice que darán que hablar.
Poco más que contar, amiguitos. Entren y vean. Entren y escuchen. Espero que sigan replanteándose muchas más cosas sobre la música y aunque la cosa está para hacerse politico y abandonar las corcheas espero y deseo que insistan y persistan. Definitivamente: son buenos. Y cantan en inglés. Thank!
LCG tiene proyectado seguir grabando poco a poco temas que en cuanto estén listos subiremos para compartirlos con el universo.
Y otra cosa, LCG no es la abreviatura de Los cítricos guacamoleso La cosa glacial. No, nada que ver con la cultura indie tan de moda. LCG es… LCG.





