Palmas de Gloria en honor a la Virgen salvadora de la ciudad

Palmas de Gloria en honor a la Virgen salvadora de la ciudad

La cofradía de La Palma ha conmemorado el aniversario de la intersección en el maremoto de 1755

Foto: 
La Virgen de La Palma salió en procesión de alabanza.

Eran las 17.30 horas, cuando las puertas de la parroquia de La Palma se abría para dar paso a la cruz de la guía de la archicofradia. Era el día. 1 de noviembre. El día en que la Señora evito que las aguas invadiesen la ciudad y la hiciesen desaparecer.

Y el barrio esperaba ansioso ese momento. La calle de La Palma, la calle Virgen de Las Penas, la plaza el Tío de la Tiza, Sagasta, Hospital de Mujeres... devotos de la Virgen de la Palma en cada esquina.

El cortejo, formado por los niños de catequesis de la parroquia, niños de monaguillos, los hermanos y devotos, salieron poco a poco para permitir que un cuarto de hora después la Virgen saliese a la calle a los sones de su marcha, Palma Coronada, interpretada por la banda de música Maestro Dueñas.

En un itinerario diferente, el cortejo fue andando hasta llegar hasta la calle Sagasta para acercarse a visitar a María Santísima de los Dolores Coronada. A las puertas de la parroquia de San Lorenzo, la marcha Dolores de Servitas Coronada. Y a las puertas de la capilla, la junta de gobierno de la Orden para entregar, para agradecer la visita, la medalla de oro conmemorativa de la coronación. Un gesto que la cofradía de La Palma agradeció pasando por delante de la capilla de manera imponente.

A continuación, por su nuevo recorrido por la calle Hospital de Mujeres y de regreso a la parroquia de La Palma, a contar los días para la celebración del 25 aniversario de la coronación de la Virgen de La Palma.

Renovación de voto y homilía de Zornoza

A las 9 de la mañana, la cofradía celebró la misa con la que se recuerda el momento el que en 1755, mientras se oficiaba la misa, las aguas amenzaron la ciudad. A continuación, con la réplica del Simpecado y el crucifijo, los devotos celebraron el rosario de la aurora y la bendición de las aguas a las puertas de La Caleta.

A las 12 de la mañana, la parroquia volvió a abarrotarse para participar en la renovación del voto a la Virgen. Una eucaristía presidida por el obispo Rafael Zornoza, la primera tras su toma de posesión, y a la que asisitieron la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, junto a algunos miembros de su equipo de gobierno, además de los antiguos hermanos mayores de La Palma, representación del Consejo de Hermandades y del Secretariado Diocesano.

En la homilía, Zornoza, agradeció a la alcaldesa su mediación para la consecución de la recuperación de la parroquia. El prelado, sin papeles, les dijo a los gaditanos que debían ser santos, porque así se dejarían ayudar por Dios. Y que este día, el de Todos los Santos, era en el que todos debíamos poner el Simpecado para evitar que nuestro egoismo siguiese adelante: "hasta aquí, Madre Mía".

Una eucaristía, celebrada con la misa típica gaditana, que finalizó pasada a las 13.30 horas, momento en el que el nuevo obispo recorrió el barrio de La Viña para conocer a su gente.

KTA_8226
KTA_8229
KTA_8230
KTA_8231
KTA_8233
KTA_8238
KTA_8246
KTA_8249
KTA_8257
KTA_8272
KTA_8277
KTA_8281
KTA_8282
KTA_8285
KTA_8287
KTA_8289
KTA_8293
KTA_8298